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Arte

Conceptos básicos de la teoría estética hindú (Mario Coll)

CONCEPTOS BÁSICOS DE LA TEORÍA ESTÉTICA HINDÚ

Mario Coll

 

En  Función y campo de la palabra y el lenguaje (1997: 283) Lacan toma algunas referencias de la teoría estética hindú, para ejemplificar la resonancia, que en dicha teoría toma el nombre de dhvani. El significado básico de esta palabra es sonido. Quiero resaltar que en el contexto indio toda experiencia artística, es en definitiva una experiencia musical. (Chantal Maillard y Oscar Pujol, 2001: 74). Toda obra es aprehensión del movimiento y el  movimiento es vibración y la vibración sonido. Este planteamiento parte de la  importancia que tiene la Creación del universo por el sonido: el Om primordial con el que estamos familiarizados y que dio origen a todo lo existente.

Pero en verdad dhvani es más cosas: es eco, sonido de un tambor, la  resonancia que estmos comentando. Una característica de muchas palabras sánscritas en el  terreno de la filosofía o de la religión es la polisemia.  Entonces, el término dhvani que Lacan menciona es polisémico y se aplica a toda expresión en que predomine la sugerencia (vyanjana) que es después de (abhida) y  (laksana), la tercera función del lenguaje (Maillard Ch. Pujol O. 1999). Abhida sería lo que entendemos como denotación: la vaca es ese ser mamífero, rumiante y con cuernos que come hierba; y laksana sería lo que entendemos por función metafórica y metónímica del lenguaje, a la que Lacan alude cuando menciona el ejemplo de "La aldea sobre el Ganges" -no en la ribera del Ganges, orilla del Ganges o cerca del Ganges; sin embargo todos entendemos lo que quiere decir. (1997)

Asimismo me voy a permitir la licencia respetuosa de añadir al dhvani otros dos conceptos que Lacan no menciona en  Función, pero que son necesarios para poder comprenderlo: son los conceptos de sphota y rasa y que por sus peculiaridades creo que deberían interesar a los psicoanalistas.

El rasa se puede traducir como deleite, zumo,  jugo, néctar libado, etc., en cualquier caso alude a una experiencia placentera.

La teoría del rasa, es decir, del gusto o placer estético es parte de una teoría de la representación. Se desarrolló en India, en la Cachemira de los siglos VII y XI, elaborándose a través de los sucesivos comentarios que distintos autores fueron haciendo al capítulo VI de un antiguo tratado de Dramaturgia: El Natyasastra de Bharata, quien vivió según se cree, aproximadamente en el siglo II de nuestra era. Dichos comentarios, perdidos todos ellos, nos han llegado referidos pormenorizadamente por Anandavardhana –del siglo IX- y finalmente por Abhinavagupta -del siglo X- que es de donde lo toma Lacan a través de la investigación del Dr.  Kanti Chandra Pandey.

Me llamó la atención al releer Función y Campo que Lacan bebiera de estas fuentes para desarrollar un concepto tan fundamental como el de resonancia o dhvani. Como decía, el rasa hace alusión  a la experiencia placentera pero esencialmente  producida por la contemplación de una obra de teatro.

Así pues, el rasa nace referido al teatro aunque posteriormente se trasladará a la poesía, a la escultura y en general a cualquier actividad artística susceptible de producir placer. Ahora bien, este rasa que se experimenta al deleitarse con la representación artística no es tan sencillo de adquirir, supone una suerte de ascesis, de proceso de aprendizaje e iniciación en el cual uno debe aprender a identificarse con las emociones expresadas por el artista y así si lo que se representa sobre el escenario es una escena de celos o de odio el espectador debe reproducir en su interior dichas emociones que lógicamente sólo podrán emerger desde su propio repertorio de vivencias, lo cual nos lleva a pensar en  el teatro griego y su catarsis.

De este modo el deleite placentero y el sufrimiento evocado pueden mezclarse. Obviamente estamos entrando en el campo del Goce. Como dice Lacan en Función “Podríamos para ello tomar referencia en lo que la tradición hindú enseña del dhvani, en el hecho de que  distingue en él esta propiedad de la palabra de hacer entender lo que no dice. Y añado, esta capacidad evocadora de la palabra debe producir rasa pues si la esencia de la poesía para muchos gramáticos era la capacidad evocadora de hacer entender lo que no dice, a su vez es indisociable del rasa o deleite que debe provocar.

Abhinavagupta siguiendo a Bhartrhari defiende que la palabra dhvani tiene cuatro significados según las formas gramaticales que adopte y así puede significar: la palabra sugerente, el significado sugerente, el poder de la sugerencia y el sentido sugerido (Tripathi K.D , 2001).  En principio  es toda sugerencia y así lo toma Lacan. Este dhvani a su vez debe provocar el sphota que sería como el develamiento de la esencia de la palabra que por su constitución es perfecta y eterna.

Los dhvandines radicales consideraron que la función metafórica o laksana que tradicionalmente se veía como la característica del lenguaje poético no era suficiente para definirlo como tal, pues toda  lengua en sí misma podría ser metafórica, así que habría que añadir una tercera función para poder hablar propiamente de poesía y esta función es la que cumpliría el dhvani.

Si no hay evocación constante, si no se trabaja con esa propiedad de la palabra de hacer entender lo que no se dice, no habría poesía.

Pero tenemos otro concepto ligado a los mencionados dhvani y rasa y es el de sphota. El sphota  es definido –como decía antes- como la esencia eterna e interna de la palabra; la esencia significativa de la palabra.  El sphota -según algunos gramáticos- sería la matriz  que genera el dhvani al ser pronunciada.  Etimológicamente significa estallido, explosión y por consiguiente aquello en que estalla el sentido, se expande, germina.

Me resuena el "Innere Sprach Form”de Humboldt o forma lingüística interior, anterior a la articulación, concepto que ha influido en la semántica estructural y sobre toda la semiótica. Esta teoría parte del receptor, se centra en la subjetividad receptiva. Se considera que al escuchar la palabra el receptor la reconoce porque ya la lleva en su psiquismo, por tanto lo que hace es reconocer una palabra al oir  la secuencia fónica. Según los gramáticos dhvandines, como Anandavardhana autor de un libro con un bello título La luz de la resonancia, ”la esencia significativa o sphota es dada en el último de los sonidos de una palabra pronunciada conjuntamente con las impresiones que han dejado los sonidos anteriores” (Maillard Ch. Pujol O., 1999).

"Sphota sería así algo diferente de los sonidos mismos pues no es ninguno de ellos ni tampoco el conjunto de todos ellos, equivaldría a la resonancia (dhvani) que queda tras haberse pronunciado  el  último sonido pero con la aprehensión del nuevo significado Se podría entender como un plus" (1999: 73,). "Anandavardhana escribe que el dhvani florece como el sentido implícito del poema y lo compara a la gracia de una joven en la que no podríamos reducir su hermosura a sus ojos o a su perfume o a su movimiento, ni a uno o a varios aspectos de ella; sería como el efecto de la suma de todos ellos pero con un añadido" (Kristeva, 1988).

El poder de sugerencia no es distinto del dhvani: la resonancia que da lugar a un significado especial, distinto del que transmite el lenguaje ordinario. Por su función de resonancia es por lo que una composición poética pide ser repetida una y otra vez allí mismo donde el lenguaje corriente desaparece, esto es, cuando la expresión ha sido entendida por el oyente.

La palabra poética puede repetirse aun cuando la función comunicativa primera del lenguaje se ha cumplido y, es más, pide ser repetida por el placer que causa (rasa).

No ha de extrañarnos este recurso a una teoría de la resonancia en la estética india, ya que si el occidental percibe, en general, el mundo mediante la vista y sus metáforas, en razón de ello, éstas son visuales, el indio lo percibe fundamentalmente a través del oído por lo que sus metáforas y sus símbolos son sobre todo sonoros.

El concepto de sugerencia provoca un nuevo sentido que tiene el encanto de lo imaginativo y que resulta de un esfuerzo intelectual: el que  se realiza especialmente cuando una expresión resulta absurda en su sentido literal. La actividad mental restablece, ahí, una relación entre el significado literal  y el nuevo, y lleva esto a cabo según cinco leyes de asociación en las que no voy a entrar ahora.

En resumen, la función de la sugerencia apela a connotaciones más profundas que las que aportan la metonimia y la metáfora. Digamos que extiende el ámbito connotativo.

 Asi pues la sugerencia según las escuelas del dhvani, es la esencia misma del lenguaje poético.

Voy a recuperar ahora los dos ejemplos de dhvani que Lacan toma de la estética india.

El primero narra como una joven que espera a su amante todas las tardes en la ribera de un río se  encuentra a un brahmán y exclama con el tono de la más amable acogida "¡Qué feliz día el de hoy! El perro que en esta orilla os asustaba con sus ladridos ya no estará, pues acaba de devorarlo un león que frecuenta estos parajes…".

Continúa Lacan: "La ausencia del león puede tener tantos efectos como el salto que, de estar presente, sólo daría una vez, según aquel proverbio que Freud apreciaba".

Freud equiparaba el corte de la sesión con el salto de un león, pues si no se da correctamente la posible caza huye. Así que  el león sólo puede saltar una vez.

Es obvio que la joven sin mencionarlo hace entender que ahora hay más razones para que el pobre brahmán tenga mucho más miedo que antes.

Lacan cierra Función y campo con otro interesante ejemplo de sugerencia o dhvani que es a su vez un equívoco en la interpretación; un acto fallido que resulta acertado en dicha interpretación.

Cito a Lacan: "Si el dominio que define este don de la palabra ha de bastar a vuestra acción como a vuestro saber, bastará también a vuestra devoción, pues le ofrece un campo privilegiado". (Lacan, 1997: 310).

Cuando los devas (dioses), los hombres y asuras (demonios) -leemos en el primer Brahmana de la quinta lección de la Brihadaranyaka Upanishad (Upanishad de los bosques)- terminaban su noviciado con Prajapati, le hicieron este ruego: "Háblanos”.

“Da”-dijo Prajapati, el dios del trueno–. “¿Me habéis entendido?”

Y los devas contestaron: "Nos has dicho: Damyata, controlaos” (con lo cual el texto sagrado  quiere decir que los poderes de arriba se someten a la ley de la palabra-según Ponge en Reson).

“Da”-dijo Prajapati, el dios del trueno". ¿Me habéis entendido?”

Y los hombres respondieron:” Nos has dicho: “Datta”, Dad -(con ello el texto sagrado quiere decir que los hombres se reconocen en el don de la palabra).

“Da”-dijo Prajapati, el dios del trueno. "¿Me habéis entendido?”

Y los asuras respondieron: "Nos has dicho”Dayadhvam”, sed compasivos (con lo cual el texto sagrado quiere decir que los poderes de abajo resuenan en la invocación de la palabra).

Esto es, prosigue el texto, lo que la voz divina hace oir en el trueno: control, don, compasión.

Da,da,da. 

Porque Prajapati responde a todos "Me habéis entendido" (Lacan, 1997: 310).

Como adelantaba antes es un poético ejemplo en el que se muestra la subjetivación de la interpretación según los interesados y que éstos aciertan, pues los dioses o devas necesitan control, los hombres necesitan dar y reconocerse en el don de la palabra y las fuerzas asúricas o demoniacas necesitan desarrollar la compasión pero al mismo tiempo como interpreta el poeta Ponge en Reson por cierto un juego de palabras pues Reson  puede ser entendido como “Raison”, esto es, Razón y al mismo tiempo como Resonido- necesitan, digo, un sometimiento a las leyes del lenguaje.

Prajapati además de ser el dios del trueno también es el señor de la palabra, lo cual nos lleva a abrir una magnífica caja de resonancias o dhvanis, desde el significado o desde el significante, pues en ambos niveles se puede mover la resonancia. 

De hecho el trueno es la resonancia primordial por antonomasia. Si buscamos el significado de resonancia encontramos que puede ser el sonido producido por la repercusión de otro y también se refiere a la  prolongación  de un sonido que  va disminuyendo gradualmente hasta su desaparición como en el eco, como en el trueno.

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