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Literatura

El mushaira urdu en una perspectiva histórica (M.L. Bhatiya)

EL MUSHAIRA URDU EN UNA PERSPECTIVA HISTÓRICA

M.L. Bhatiya

 

 

Mushaira’, normalmente escrito mushaira o mushairah, es una palabra árabe que significa «concurso poético». Ha llegado a ser usado en un contexto más amplio para denotar una asamblea de poetas urdúes que se reúnen para recitar sus composiciones. Los poetas participantes se sientan en un semicírculo delante del público, y el poeta más célebre se sienta a la cabeza de asamblea con una vela grande delante de él. Conocido como el Sadri-i-mushaira, él dirige la asamblea. La relación entre los poetas y el público es notable y a menudo los oyentes expresan su apreciación con exclamaciones como wah-wah (¡bravo!) o afrin-afrin, marhaba (palabras simbólicas de aplausos). Los mushairas son muy populares en las zonas donde se habla el urdu en la India como Delhi, Punjab, Uttar Pradesh y Hyderabad. La introducción de radio y televisión ha aumentado más su popularidad.

En retrospectiva, puede notarse la popularidad del mushaira desde principios del siglo XVIII aunque parece que los institutos de mushaira aparecieron en la literatura persa en la India para principios del siglo XVI. Shibli Numani, un historiador, sostiene que desde los tiempos del poeta Fighani (circa 1519) se arraigó la costumbre de celebrar mushairas donde los poetas competían entre ellos, promoviendo con ello la poesía persa. Ya que el persa era el idioma oficial en que se escribían todos los documentos oficiales en la época de los mogoles, la elite educada aspiraba a dominarlo a la perfección, incluso los Kayasthas hindúes que tenían un conocimiento bastante profundo de este idioma. En la medida en que el árabe se limitó gradualmente a la literatura religiosa islámica, la poesía persa se enriqueció significativamente. Cómo y cuándo el mushaira persa fue aceptado por los amantes de la literatura urdu está estrechamente conectado con la historia del desarrollo del idioma y literatura urdúes del siglo XVIII en adelante.

El urdu, conocido hasta el siglo XIX como el rekhta entre el pueblo común, o simplemente hindustani, era una combinación del persa y los dialectos locales de la India del norte, un idioma que nació y creció en este país. Inicialmente, su uso se limitaba al ejército por ser un idioma hablado en el período del Sultanato. El urdu se originó en Multan. De allí viajó una larga distancia al Decán donde bajo los Sultanes Bahmanis se convirtió en un idioma hablado y escrito. El urdu del Decán recibió el patrocinio de los Qutbshahis de Golconda. El Sultán Muhammad Quli Shah fue el autor de excelente poesía y varios diwans (recopilaciones poéticas). Cuando Aurangzeb terminó de conquistar Bijapur y Golconda en 1689, trajo el urdu a Shahjahanabad (Delhi). También llegó un gran número de nobles mogoles y otros funcionarios del Decán. El urdu se hizo muy popular entre la nobleza de la capital y, de hecho, reemplazó el persa dentro de poco tiempo en las asambleas poéticas celebradas en los havelis (mansiones) de los amirs mogoles (nobles). Algunos eruditos sostienen que la selección de urdu para las composiciones poéticas marca el renacimiento de la poesía y la cultura en la India del siglo XVIII.

El declive del imperio mogol durante el siglo XIX no necesariamente estuvo acompañado de un vacío en la actividad artística y literaria. La teoría que la inestabilidad política en tiempos de los mogoles junto con la crisis económica creó una situación en que los británicos pudieron establecer un imperio en esas condiciones caóticas, se ha convertido ahora en una ortodoxia histórica y se puede debatir. Los historiadores han descubierto ahora que en el siglo XVIII no sólo había un modelo de crecimiento económico y estados regionales estables sino también el desarrollo de varios aspectos culturales que incluían la arquitectura, música y danza. El logro literario del urdu es un ejemplo de este desarrollo cultural; se manifestaba en los constantes esfuerzos de los poetas urdúes patrocinados por los gobernantes regionales quienes, a su vez, reflejaban el gusto refinado de la vida social de entonces.

En el siglo XVIII el mushaira de Shahjahanabad era un evento muy famoso que les ofrecía a los poetas la oportunidad de recitar sus poemas. Pero además de eso también era un foro de debate para los poetas principales de entonces que se interesaban mucho por mejorar el idioma. Con las obras de poetas como Mirza Muhammad, Rafi Sauda (1713-80), Khwaja Mir Dard (1720-85), Muhammad Taqi Mir (1723-1810), Insha (1757-1817), Shaikh Ibrahim Zauq (1789-1854) y Mirza Asadullah Khan Ghalib (1797-1869), el urdu dejó de ser el dominio exclusivo de la nobleza y la intelectualidad, y empezó a llegar al pueblo común. Fue este atractivo del urdu el que hubo de aumentar la popularidad del mushaira. Motivó a los poetas a recitar sus mejores composiciones en una plataforma común. Puesto que el mushaira era el producto de una época principesca, no tardó en desarrollar un protocolo basado en los buenos modales y ceremonias bien definidas y establecidas. Un mushaira normalmente incluía el uso de shama (una vela encendida) alrededor de la cual se presentaban los poetas en un orden correcto. Se llamaba primero a los poetas menores, seguidos de los grandes maestros a quienes les tocaba recitar sus creaciones al final. La poesía se recitaba con un espíritu competitivo. En realidad, el mushaira jugó un papel fundamental en la propagación oral de la poesía urdu. Era una de las formas más comunes de entretenimiento intelectual que existía en la vida urbana de entonces.

El último mushaira grande celebrado al estilo mogol fue descrito vivamente por Farhat Alá Beg, un descendiente de la nobleza mogol, en su escrito 1261 Hijrí mein Dilli ka ek mushaira que fue traducido por Akhtar Qambar como «El último mushaira de Delhi». La descripción escénica del local y de los poetas participantes proporciona un cuadro elocuente y evocador de lo que el mushaira debió de haber sido bajo los mogoles.

Al igual que el persa, el estilo literario urdu también desarrolló varias formas de verso, sobre todo el qasida (poema de alabanza), el marsia (la elegía), el masnavi (el poema reflexivo largo), el qata (fragmento), el rubai (el cuarteto) y el ghazal (el poema lírico). La tradición del mushaira del siglo XVIII estaba estrechamente conectada con los ghazals y los dos contribuyeron su atractivo mutuo. Los ghazals recitados en los mushairas se basaban en elm misra-i tarah o media línea, un espécimen que fijaba el metro poético y dentro de ese marco cada poeta tenía que componer su ghazal. Este procedimiento abría las puertas a una competición feroz que de vez en cuando provocaba escenas feas cuando los poetas sobrepasaban los límites de la decencia para dar salida a su celos mutuo. La rivalidad entre los poetas se había vuelto una característica permanente. A veces los encuentros celosos viciaban la atmósfera literaria, sobre todo en Lucknow. En realidad, los poetas premodernos se consideraban hombres con «una profesión»; su celos llegaba hasta el punto de difamar a su rivales sacando procesiones contra ellos e incluso peleas callejeras. En Lucknow, las marsiyas (elegías dedicadas a la memoria de Hassan y Hussain, los mártires chíitas) en la forma de musaddas (estrofas de 6 versos) se habían puesto bastante populares en los mushairas, para los cuales el ambiente chíta de Lucknow ofrecía el patrocinio necesario. Mir Taqi Mir, considerado el más grande escritor de ghazals en urdu, inspiró a muchos poetas jóvenes. Durante su vida, la gente llevaba los libros de ghazals de Mir como regalos y recuerdos a otros países. Sus poemas se centraban en las emociones humanas y eran muy aplaudidos en los mushairas. Él hablaba menos y reflejaba más:

 

Dil ki baat kahi nahi jati

(No se habla del sentimiento dentro del corazón.)

 

Las primeras asambleas poéticas llegaron a ser asociadas con el nombre del poeta Hamdani Mushafi que celebraba mushairas en su propia casa y era un maestro de mucho prestigio. Es probable que su migración a Lakhnaw (Lucknow) de Delhi en 1787 se debía menos a la desilusión personal que al estado general de inestabilidad en Delhi. En realidad, el poeta era sólo uno más en el éxodo general de poetas de Delhi. El erudito urdu Munibur Rahman se refiere a Insha Alá Khan Insha como uno de los alumnos de Hamdani que competió con éxito con sus maestros en el mushaira de Lucknow.

Mirza Ghalib amaba apasionadamente las reuniones de poetas, bazm-i-arai, y tomaba parte en reuniones en las cuales los poetas se apreciaban mutuamente, aunque también competían activamente por el reconocimiento oficial. En la capital mogol, Ghalib recitaba sus mejores poemas subjetivos, apasionados y significantes a diferencia de la tradición Lakhnavi de «la objetividad». En un mushaira celebrada en Calcuta, Ghalib se embrolló en una controversia superflua sobre el valor de la poesía de Qatil. Luego escribió una disculpa larga —bad-i-mukhalif  [El viento contrario]— por haber cometido un error. Bahadur Shah Zafar le nombró historiador real en su corte pues él también era un poeta y admiraba la poesía de Ghalib.

En los mushairas dominados por ghazals, las composiciones que se centraban en ishq (el amor romántico) se hicieron sinónimos con el espíritu del ghazal. Había imágenes fijas de la querida: rosa, tulipán o la luna como su cara; el estribillo subyacente era el de amor no correspondido, fuera físico o platónico, con un fondo de melancolía. Para citar a Ghalib:

 

Ishq se labial ne zeest ka maza paya

Dard ki dava payi, dard i la dawa paya

(Mi naturaleza encontró el placer de la vida en el amor,

una cura para su dolor y un dolor sin cura.)

y

Kisi ko dil de ke dil koi nawai sukhan

fughan kyon ho,

Na ho ab dil he seene main to phir

munh main zuhan kyo ho.

(Cuando has dado el corazón ¿por qué quieres quejarte?

Si no posees un corazón ¿porque quieres tener una lengua?)

 

Bajo el gobierno británico, el Coronel W.R.M. Holroyd, el encargado de Enseñanza Pública en Punjab, con la cooperación de Muhd. Hussain Azad (1829-1910) y Altaf Hussain Hali de Panipat (1837-1914), estableció un mushaira en 1874 que estaba dedicado a poemas escritos sobre un tema específico. Esto se hizo para reemplazar la dominación de los ghazals basada en misra-i-tarah. A pesar de ser un ejercicio académico brillante, no duró mucho tiempo. No obstante, fue la primera reunión poética de su tipo que hubo de preparar el camino para la poesía urdu moderna. Sin embargo, hoy el sher (la copla) del ghazal todavía continúa, en una escala mayor, a llevar el shair (poeta) a la gente a través de su shairi. Los nombres de Firaq Gorkhpuri, Ali Sardar Jafri, Joshi Mliahabadi, Sahir Ludhianvi y Jigar Muradabadi todavía vienen a la memoria. Durante más de medio siglo en nuestros propios tiempos, la gente ha gozado de los Shankar-o-Shad y otros mushairas en particular. Muy a menudo, una copla recitada en un mushaira dice más acerca de la realidad que cien páginas de prosa. Mientras los poetas capturen las emociones y sentimientos humanos y los expresen a través de los ghazals, el mushaira seguirá siendo una gran atracción. Una copla recitada en un mushaira recién celebrado lo resume todo:

 

Jawan rahti hain dil mein

tammanayein

Tamam hota nahi mohabbat ka safar.

(Tal es el misterio de los sentimientos humanos,

lejos del duro mundo materialista.)

(Los deseos del corazón son siempre jóvenes.

El viaje del amor nunca se acaba.)

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